
Al final del día de Nuestra Señora de la Medalla de la Milagrosa, el pasado 27 de Noviembre, corría como reguero de pólvora, la noticia de la muerte del Padre Miguel Guijarro Hernández, párroco de Betijoque y sacerdote apreciado por toda la comunidad cristiana de esta tierra de Nuestra Señora de la Paz. Dejaba de existir en el Instituto Médico Valera y a raíz de una afección cardiaca el que fuera pastor de almas y celoso defensor de la fe.
Nacido en la Madre Patria
Miguel nació el 5 de diciembre de 1934, en Belmonte, capital cultural de la Provincia de Cuenca, villa ilustre enclavada en el extremo nororiental de La Mancha, tierra de Don Quijote. Sus padres Antonio y Carmen, el segundo de siete hermanos. Fue bautizado el 15 de diciembre del año en que nació en la Parroquia la Colegiata de San Bartolomé.Infancia feliz y austera
Al lado de sus padres y hermanos vivió una infancia feliz y llena de privaciones debido a la guerra civil española. Allí en el hogar, sus padre le enseñaron a amar a Dios y al prójimo. Con ellos aprendió las virtudes de la obediencia, el trabajo, la sinceridad, la religión, el perdón y tantas otras. Sus padres le enseñaron a rezar y a vivir bajo la mirada amorosa de un Dios que es Padre y de su patrona la Virgen de Gracia. A los siete años hizo su primera confesión y comunión, día en que se puso por primera vez pantalón largo. Aficionado a la música desde pequeño y monaguillo como muchos niños de su pueblo.En el Seminario
Ingresó al Seminario Menor de Santiago Apóstol en Uclés a los catorce años, en el cual estuvo cuatro años, pues entró con el primer año de bachillerato aprobado. Luego pasó al Seminario Mayor de San Julián en Cuenca, en donde realizó los estudios de Filosofía y Teología. En esa etapa escribió poesías y muchos artículos y cuentos en un periódico que se publicaba en el seminario.Su ordenación sacerdotal
Fue ordenado como Sacerdote del Señor por imposición de manos de su Obispo, Don Inocencio Rodríguez, el 27 de mayo de 1961, Domingo de Pentecostés, junto a otros veinte compañeros en la Catedral de Cuenca. Su primera misa la realizó el 6 de junio de ese año en su parroquia, ceremonia donde casó a su hermano Antonio.Trabajo pastoral en España
Poco tiempo después de ordenado, su obispo le encomendaba su primer destino como sacerdote: Párroco de Poyatos y Cura encargado de Huera de los Marojales, pueblos de la Serranía de Cuenca. Al cabo de dos años fue trasladado como Coadjutor (Vicario Cooperador) de Belmonte y encargado de las parroquias de Monreal del Llano y Rada de Haro. Fue encargado de los jóvenes de Acción Católica Rural, del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, Capellán de la Adoración Nocturna, confesor de las religiosas Concepcionistas Franciscanas, director del Coro Parroquial y profesor de religión y lengua Española en el Instituto de Segunda Enseñanza que había en su pueblo.
Cruzando el Atlántico
Después de tres meses de intensa preparación en el Seminario Hispanoamericano y a través de la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana), se embarcó en Barcelona de España rumbo a Venezuela el 13 de enero de 1970. Llegó a Venezuela el 24 de Enero, día de Nuestra Señora de la Paz. En el Puerto de La Guaira lo estarían esperando el Padre B. Parrilla y el Padre Ricardo Villegas.
Pastor en tierras trujillanas
Su primera misión, encomendada por Monseñor José León Rojas Chaparro, fue la de Vicario Cooperador de Sabana de Mendoza, destino que no llegó a realizar por razones ajenas a su voluntad. A los pocos días fue enviado a Chejendé a suplir al párroco por espacio de dos meses. Luego pasó a Pampán junto al Padre Ricardo Villegas, desde donde atendían las comunidades de Flor de Patria y de San Isidro, en los llanos de Monay. Al transcurrir seis meses en ese trabajo pastoral fue enviado a Campo Elías donde llegó el 14 de octubre de 1970 como párroco y en la cual estuvo hasta el año 1988 cuando fue trasladado a Mendoza Fría, donde estuvo nueve meses. Fue párroco de la Puerta hasta el año 1992, cuando fue llamado por el Obispo a suplir la ausencia del Padre Javier Sarrasqueta en la parroquia “El Carmen” de Valera, luego de su muerte. Ese mismo año fue nombrado párroco de Campo Alegre, pero como la casa parroquial estaba en construcción atendía desde la Cejita. En el 2000 tomó posesión como párroco de Plata III en Valera y finalmente en 2004 como párroco de “San Juan Bautista” de Betijoque.
Sacerdote sabio y educador
Desde su llegada a Venezuela tuvo la iniciativa de enseñar a los demás y compartir esa sabiduría que lo caracterizó, en Chejendé puso una escuela nocturna en su casa para jóvenes de ambos sexos. En Campo Elías fue profesor en el Liceo “Luisa Amelia Pérez Perozo” durante los 18 años de su permanencia en esas latitudes, en donde fue declarado Hijo Adoptivo el 27 de mayo de 1986. Su pasión por la lectura lo llevó a poseer una biblioteca de más de dos mil ejemplares.
Su “Lámpara de Barro” nos ilumine
Escritor y columnista del Semanario Avance, nos tenía acostumbrados a sus artículos en defensa de la fe y la educación. Su “Lámpara de Barro” es lectura obligada, con sus cuentos y parábolas nos llevaba a sumergirnos en el amor misericordioso del Padre Dios, y nosotros desde este semanario le pedimos a Dios que interceda por todos y que nos siga alumbrando con ella, animándonos a ser fieles a Dios y a la Iglesia.

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