viernes, 10 de septiembre de 2010

La Luz de la Verdad

IGLESIA, SOCIEDAD Y POLITICA

Es frecuente oír que la Iglesia no debe mezclarse es asuntos de la vida social y política de un país. En muchas oportunidades se critica a los Obispos al pronunciarse por tal o cual acontecimiento que influye en la vida cotidiana de los ciudadanos. El Presidente del Concilio Plenario de Venezuela, Mons. Ovidio Pérez Morales, recordó en el año 2007 que “Si la política se entiende como aquello que tiene que ver con el bien común de una sociedad, de una comunidad, entonces inevitablemente, el Evangelio, el cristiano, la Iglesia tiene que ver con la política, con la convivencia, con lo problemas de la paz, de la justicia, de la verdad”. “Prohibirle a la Iglesia dar su opinión sobre política sería expatriarla del mundo donde vive". Estas palabras están enmarcadas perfectamente en la Doctrina Social de la Iglesia que no es más que un conjunto de principios morales, de principios de acción y normas de juicio, abiertas a múltiples concreciones en la vida social. Se ayuda de todo lo positivo de las ciencias sociológicas, pero las transciende al dar juicios éticos y morales que provienen de la Sagrada Escritura y la tradición de la Iglesia. La Iglesia, experta en humanidad, ofrece en su doctrina social, un conjunto de principios de reflexión, de criterios de juicio y de directrices de acción para que los cambios en profundidad que exigen las situaciones de miseria y de injusticia sean llevados a cabo, de una manera tal que sirva al verdadero bien de los hombres y no está de acuerdo con el punto de vista que quiere reducir la fe cristiana al ámbito puramente privado. Organizar la vida social sin Dios es organizarla en contra los verdaderos valores e intereses humanos. En el Vaticano II, la Constitución “Gaudium et spes”, nos habla de la necesidad de evitar la dicotomía entre la fe y la actividad social, y nos recuerda que la fe nos debe llevar precisamente a un cumplimiento más perfecto de nuestro compromiso en este mundo. El profeta Isaías declaró la necesidad de ayudar a los pobres y oprimidos, base fundamental de todo acto de culto. En el Nuevo Testamento Jesús habló contra los que se contentaban con la observancia exterior de las normas de la religión, sin ayudar a los demás. Por eso, el Vaticano II declara que, “El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación”. En su primera encíclica, “Redemptor hominis”, Juan Pablo II decía que “el hombre es el primer camino de la Iglesia”, y la vuelve a recordar al final de su última encíclica social “Centesimus annus” cuando trata de la responsabilidad que la Iglesia tiene para ayudar a los hombres a ordenar mejor sus vidas terrenas, cuando expresa que “la Iglesia no puede abandonar al hombre”. La Iglesia ofrece un aporte valioso que puede servir para fomentar el bien común, que se debe entender como material y espiritual a la vez. No por eso se debe pensar que la Iglesia puede suplir las funciones civiles del Estado. Pero la diferenciación de funciones entre el Estado y la Iglesia no implica que la Iglesia sea ajena a las cuestiones sociales y políticas.

1 comentario:

Jorge Bastidas dijo...

Su recuerdo vive en el corazón de su querido Isnotú

MONSEÑOR BAÑOS: EN LA CASA DEL PADRE DESDE HACE UN AÑO

Texto y gráficas: Lic. Jorge Luis Bastidas

El pasado domingo 15 de julio, en una celebración muy emotiva, el pueblo fiel de la Parroquia “Nuestra Señora del Rosario” de Isnotú, conmemoró el primer aniversario de la desaparición física de quien fuera durante casi 46 años su párroco, Monseñor Prudencio Baños Fernández.

Celebración Eucarística
A las cinco de la tarde comenzó la Santa Misa presidida por el Obispo Emérito de la Diócesis de Trujillo, Monseñor Vicente Hernández Peña, acompañado por el párroco de Isnotú, el Padre Jesús Emiro Suárez y su Vicario, el presbítero Jesús Ávila, Monseñor Jorge Villasmil y el Padre Pedro Paredes del Noviciado de los Padres Rosminianos del Alto de Escuque. La animación litúrgica estuvo a cargo del Coro “Cantores de Jesús” de Betijoque. Durante la disertación homilética, Monseñor Vicente resaltó la vida y obra de quien fuera su amigo entrañable, y pidió al párroco y al pueblo seguir unidos en la profundización de los objetivos que se trazó en vida Monseñor Baños.

Responso y palabras finales
Antes de la bendición final, Monseñor Villasmil entonó el responso mientras Monseñor Vicente asperjaba el monumento construido sobre la tumba de Monseñor Baños. Seguidamente tomaron la palabra varias personas de la comunidad parroquial, incluyendo a la Hermana Marielena de las “Hermanas Misioneras de Cristo Mediador” quienes expresaron con breves y emotivas palabras, frases de reflexión y agradecimiento en torno a la figura de quien fuera padre y pastor de Isnotú durante casi cinco décadas.

Reapertura del Templo Parroquial
Antes de finalizar la Misa, el Padre Jesús Emiro Suárez informó a la comunidad que aunque el Templo Parroquial se encontraba todavía en remodelación, se decidió reabrirlo para esta fecha tan importante, y agradeció a todas las personas que hicieron y hacen posible su refacción y embellecimiento. También anunció oficialmente la apertura de dos secciones de 4° año y una de 5° año, en el Liceo “Monseñor José León Rojas” obra insigne de Monseñor Baños.