Júbilo/Con la ordenación de once nuevos sacerdotes
CLAUSURADO EL AÑO JUBILAR DE LA DIÓCESIS DE TRUJILLO
A las 10 de la mañana del pasado sábado 18 de octubre se dio inicio a las actividades previstas para la clausura del Año Jubilar de la Diócesis de Trujillo. Este gran acontecimiento se llevó a cabo en el Estadio “Luis Alberto Pérez” del Complejo Deportivo “Luis Loreto Lira” de la ciudad de Valera, con la participación de alrededor de veinte mil fieles prevenientes de la mayoría de las parroquias que conforman esta diócesis.
El Grupo JOUNFE tuvo a cargo el comienzo de este gran evento con una representación de los niños de la calle teniendo como fondo musical el tema “Los hijos de la oscuridad” de Franco de Vita. Seguidamente la Infancia Misionera invitó a los asistentes al rezo del Santo Rosario, uniéndose a la Jornada Nacional “Un millón de niños rezando por la unión y la paz”, promovido por el Consejo Nacional de Laicos que desde el año 2005 tiene a su cargo esta actividad apostólica.
Antes de comenzar con la Eucaristía se hizo el recibimiento de la imagen de la Virgen de la Paz, escoltada por una delegación de los Indios Cospes de Tostós, quienes con su baile y ritmo tradicionales la acompañaron hasta los pies del Altar Mayor. La animación litúrgica estuvo a cabo de la Coral “Modesta Bor” del Núcleo Universitario “Rafael Rangel” de la Orquesta Sinfónica Juvenil del estado Trujillo.
Con la invocación a la Santísima Trinidad y alrededor de las 11 de la mañana se dio inicio a la santa Misa presidida por su Excelencia el Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, en compañía de nuestro pastor Monseñor Vicente Hernández Peña y con la partición de una significativa cantidad de obispos venidos de distintas regiones del país, presbíteros, seminaristas mayores, diáconos permanentes y servidores del altar. Cabe destacar la presencia de Monseñor Ubaldo Santana, presidente de la Conferencia Episcopal venezolana y de Monseñor Baltasar Porras, Arzobispo de Mérida, quienes con su presencia vinieron a compartir este gran acontecimiento.
Monseñor Vicente Hernández abrió el acto litúrgico con palabras de alegría y agradecimiento, tanto por la culminación del Año Jubilar como por la ordenación de once nuevos sacerdotes quienes, como un don excelso de parte de Dios, pasan a formar parte del presbiterado trujillano. En su breve intervención hizo una reseña histórica de los comienzos de la iglesia y de la acción de los hombres que, fundando comunidades cristianas, iban sembrando la semilla de la Palabra de Dios; expuso algunos rasgos descriptivos de manera sumaria de la historia de la Diócesis, tomando extractos del Decreto de su creación y dando gracias a Dios por haberle permitido tener a su cargo esta feligresía trujillana desde hace 26 años.
La homilía estuvo a cargo de Monseñor Heberto Godoy, párroco de “San Juan Bautista” de Valera quien tomando las palabras de San Pablo a los habitantes de Colosas decía “Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por ustedes; porque hemos oído de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos, a causa de la esperanza reservada para ustedes en los cielos, de la cual han oído en la palabra de verdad del evangelio que ha llegado a ustedes”. Durante su intervención hizo un recorrido histórico por la historia de la iglesia trujillana, recordando en principio la semilla sembrada por los frailes misioneros franciscanos y dominicos, quienes apoyaron la creación de nuevas comunidades y parroquias.
También hizo referencia a los Obispos que han pastoreado esta Diócesis de Trujillo y del actual, Monseñor Vicente Hernández Peña, haciendo hincapié en su trabajo incansable por esta porción de iglesia dejada en sus manos por parte de Dios.
Acto seguido Monseñor Godoy destacó los logros a lo largo de los cincuenta años de la Diócesis, entre ellos están: la creación de 25 nuevas parroquias, la ordenación de más de 90 sacerdotes, la creación del Seminario “Sagrado Corazón de Jesús”, el Diaconado permanente, un medio de comunicación social como el Avance (próximo a cumplir 50 años), el apoyo a los movimientos de apostolado y el aumento en la calidad y cantidad de seminaristas, entre otros. Para finalizar invocó las palabras del Salmista: “Salva a tu pueblo Señor, y bendice a tu herencia; apaciéntalos y sé su guía para siempre”.
Seguidamente a las palabras de Monseñor Heberto Godoy comenzó el Rito de Ordenación con la presentación y admisión de los nuevos presbíteros, quienes con voz decidida y fuerte contestaban: ¡Presente!
A continuación su Excelencia el Cardenal Jorge Urosa Savino, dirigió unas palabras con las cuales agradeció, en primer lugar a Monseñor Vicente su invitación a presidir tan solemne acto y a ordenar a 11 nuevos sacerdotes, recordando gratamente sus constantes visitas a estas tierras trujillanas cuando era Director del Seminario “San José” de Caracas. Agradeció a Dios el ser miembro del Pueblo de Dios, por los dones que ha hecho al pueblo trujillano y recordó que Dios se hace presente de muchas maneras, en su Palabra, en su Iglesia, en el Santísimo Sacramento del Altar, en nuestros hermanos, pero de una manera particular hoy en día, en los Obispos, sucesores legítimos de los apóstoles y en sus colaboradores, los presbíteros.
Recalcó Su Excelencia que el Orden Sacerdotal es un don de Dios para la santificación de su pueblo santo, agregando que sacerdocio es igual a pascua en entrega, sacrificio, oblación, abnegación, rutina, servicio, configurado con Cristo, identificado con Él en una vivencia intensa mediante la oración, el amor a los demás, la imitación a María. A los nuevos presbíteros les dijo: “Reciban la luz de Cristo para iluminar el mundo, sirvan con alegría y con ardor apostólico al aceptar este compromiso ante el pueblo de Dios”.
Prosiguiendo con el rito de ordenación, los elegidos para el sacerdocio hicieron ante Su Excelencia la promesa de ser colaboradores del Orden Episcopal, de realizar el ministerio de la Palabra, de presidir con piedad y fielmente los sacramentos de la Eucaristía y de la reconciliación, de invocar la misericordia de Dios, y de obedecer y respetar a su Obispo.
Luego de las promesas de los elegidos se continuó con la Súplica Litánica, que consiste en invocar a la Virgen y los Santos a favor de los nuevos sacerdotes para que Dios derrame generosamente sus dones sobre ellos. Esta súplica estuvo a cargo del Pbro. José Luis Navas, Párroco de Motatán quien entonó bellamente esta oración de intercesión. Es de resaltar que para este momento de oración los elegidos para el ministerio sacerdotal están postrados en tierra como señal de entrega total.
Seguidamente se realizó la imposición de manos por parte de Su Excelencia el Cardenal Urosa Savino, de los Obispos y de todos los sacerdotes presentes en el acto mientras la Coral entonaba el Himno al Espíritu Santo “Veni Creator Spiritus”. Este acto de origen muy antiguo en la iglesia simboliza la transmisión de un poder y reviste de autoridad al que la recibe.
Al culminar este acto de imposición de manos se recitó la Plegaria de Ordenación o la Oración consecratoria en la que su Excelencia el Cardenal pide a Dios le confiera a los elegidos la dignidad del presbiterado y reciben el segundo grado del ministerio sacerdotal.
Concluida la plegaria de ordenación, quien preside la celebración unge las manos de los nuevos presbíteros pidiendo que Jesús los auxilie para santificar al pueblo cristiano y para ofrecer a Dios el sacrificio santo, para luego recibir de ellos la patena y el cáliz con el vino y el agua como símbolo de ofrenda del pueblo santo de Dios. Luego de esta ofrenda su Excelencia el Cardenal los abrazó como símbolo de la paz de Cristo junto a los obispos y sacerdotes presentes, prosiguiendo así con la santa misa.
Antes de la bendición final el Pbro. Argenis Torres leyó el mensaje del Excelentísimo y Reverendísimo Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad Benedicto XVI con motivo del Quincuagésimo Aniversario de la Diócesis de Trujillo.
Alrededor de las 2:00 de la tarde se dio por concluido el acto mediante la bendición del Cardenal Jorfe Urosa Savino y en medio de expresiones de júbilo.
Es de hacer notar el trabajo incansable de los organizadores de este magno evento, de los sacerdotes y laicos que tuvieron a su cargo la logística, especialmente a la Pastoral Juvenil Diocesana quienes como verdaderas “hormiguitas” trabajaron arduamente y servir de apoyo para el éxito de esta actividad.
domingo, 30 de noviembre de 2008
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