domingo, 30 de noviembre de 2008

PADRE CESARINO LANZA, INSTRUMENTO DEL PERDÓN DE DIOS


Su desaparición física deja un gran vacío en el corazón de quienes lo conocieron

PADRE CESARINO LANZA, INSTRUMENTO DEL PERDÓN DE DIOS


EL Padre Lanza nació el 9 de abril de 1940, en el pueblo de Bovolone, Provincia de Verona, Italia. Era el tercero de seis hermanos. Sus padres Pedro Lanza y Emma Fagnane. Conoció a los Salesianos en una escuela de Bagnolo, en 1948 cuando tenía 8 años de edad. Expresó su deseo de ser salesiano y comenzó a estudiar en el Aspirantado Misionero “Monseñor Versiglia y P. Caravario” de Bagnolo. Allí permaneció desde 1952 hasta 1958 cuando termina sus estudios de Bachillerato.

Su admisión a la Congregación salesiana.
Ese año de 1958 y estando todavía en Italia, pide ser admitido en la Congregación Salesiana como novicio y la carta que dirige a su director le dice: “Veo que aquello que realmente interesa en la vida es la salvación de la propia alma; esto es un problema difícil, pero he descubierto, pero he descubierto en la Congregación Salesiana un medio Seguro de salvación, y tengo necesidad de ella. La vida del salesiano no es una vida de placeres, pero cuando se trata de la salvación estoy dispuesto a hacer todo lo que me exigirá y espero no hacerme indigno con la ayuda de Jesús y de María”.

Joven misionero en Venezuela
Llegó como misionero a Venezuela el 28 de agosto de 1958 cuando apenas tenía 18 años y comenzó su Noviciado en Santa María en los Teques, donde profesó como Religioso Salesiano el 29 de agosto de 1959. Concluidos sus estudios de Filosofía en Caracas fue enviado al Colegio “Pio XI” en Puerto Ayacucho en 1963, y dos años más tarde al Colegio “Pio XII” en Coro estado Falcón. Como joven seminarista trabajó con jóvenes y así obtuvo una experiencia pastoral bien definida. En julio de 1966 fue enviado a estudiar Teología en el Instituto Salesiano “Santo Tomás de Aquino” en Messina, Italia. Cuatro años después fue ordenado Sacerdote en la ciudad de Verona el 21 de marzo de 1970 asumiendo como lema sacerdotal: “Ser instrumento de tu perdón”.

Su trabajo pastoral
Cuando regresó a Venezuela trabajó en las siguientes casas: Colegio “Santo Tomás de Aquino” de Valera (1970-1976), al Colegio “Pio XII” en Coro como Catequista, Centro Juvenil “Don Bosco” en Boleíta Caracas como Ecónomo (1979-1981). En 1981 fue a estudiar por unos meses en el Instituto Pastoral del CELAM en Medellín. En 1982 y a un año de su regreso fue nombrado Párroco de “San Juan Bosco” de Valera, trabajo pastoral que ejerció hasta 1987, para luego ser enviado a la Parroquia “La Santa Cruz” en Puerto La Cruz como Vicario Cooperador. Como Ecónomo realizó su trabajo en el Aspirantado Santa María de Los Teques (1991-1993), Casa “Don Bosco” en Valencia (1993-1997), Escuela Agronómica de Barinas (1998-2006), donde también fungió también como Vicario de la Comunidad, Casa “Don Bosco” en Valencia (2006-2007) y finalmente en el Colegio “Santo Tomás de Aquino” de Valera hasta su deceso.

Palabras del Provincial de los Salesianos de Venezuela
El día de sus exequias, el Padre Luciano Stefani Provincial de los Salesianos expresó: “era un hombre sencillo, de buen temperamento, con mucha disposición al trabajo práctico, poco dado a las disquisiciones intelectuales, sino dedicado a las soluciones prácticas de los problemas. Y cuando estudiaba Teología en Italia, los superiores escribieron un breve pero significativo comentario sobre el joven estudiante César Lanza: Practicó el Sistema Preventivo. ¡Que mayor gloria para un salesiano cuando se le reconoce que aprendió de su amado Padre Don Bosco, a vivir el ideal salesiano, el secreto para educar a los jóvenes a través del amor, de la razón y de la religión!”. También destacó lo siguiente: “Los que creemos en la palabra divina de Jesús, quien anunció Yo soy la resurrección y la vida, esperamos que César haya conseguido en la Congregación el medio seguro de salvación. Sin duda, su vida desprendida y sencilla, anuncia la libertad de quien ha vivido para el Señor”

Mensaje de despedida
Refirió el Padre Stefani que el martes anterior a su trágico accidente, envió un mensaje a sus amigos a través del Internet que se puede tomar como mensaje de despedida. Éste decía: “Hay tres cosas en la vida que una vez que pasan nunca regresan: El Tiempo, Las Palabras y Las Oportunidades. Hay tres cosas en la vida que pueden destruir a una persona: El Enojo, el Orgullo y No perdonar. Hay tres cosas que no se deben perder: La Esperanza, la Paz y la Honestidad. Hay tres cosas en la vida que son las de mayor valor: El Amor, la Bondad y la Familia y la Amistad. Hay tres cosas en la vida que no son seguras: La Fortuna, el Éxito y los Sueños. Hay tres Personas que son verdaderamente constantes: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo. Le pido a Dios que te bendiga y te proteja a través de tu camino. El amor de Dios siempre estará contigo, sus promesas son verdaderas. Cuando le entregues a Dios tus preocupaciones, Él te estará mirando y te llevará hacia delante”
Al finalizar sus palabras destacó firmemente “Y nosotros, creyentes en Jesucristo, sabemos que las promesas de Dios se cumplen, y el Padre César, que quiso ser instrumento de perdón de Dios para los hombres, hoy recibe la misericordia de Dios que le dice: “Ven a mi casa, ven a gozar del premio siervo bueno y fiel”.

Expresiones de sus exfeligreses de “San Juan Bosco”
Ismelda Viloria de Gutiérrez:
“Muy buen sacerdote, también nos ayudó en la Capilla de “Santa Rosalía”, bautizó a mi primera hija, y lo recordamos y lo tenemos siempre presente en nuestra mente y nuestro corazón”

María Ramírez: feligrés activa de la parroquia.
“Fue una persona maravillosa, sumamente comprensivo con nosotros, con todos los jóvenes y con los mayores. Ayudó a con la educación religiosa de mis hijos, nos ayudaba mucho en la parroquia con las procesiones de Don Bosco y de María Auxiliadora. Nos ha dejado un inmenso vacío en nuestro corazón y en nuestra alma, y lo recordamos como un sacerdote alegre, un sacerdote que nos acompañaba siempre. Le damos gracias al Señor y le pedimos que lo tenga en su presencia descansando de tanto afán en esta vida”

Jacinto Hernández: Ministro de la Sagrada Comunión.
“El Padre Lanza me puso “Chintico” y era como un padre para mí y para mi esposa, fue mi catequista. En el año 84 me aconsejó ser ministro de la comunión. Nos unió un gran cariño, me animó a evangelizar en los sectores de la parroquia. Siempre tenía una sonrisa a flor de labios, nos animaba, nos daba muchos consejos y me pidió que nunca juzgara a nadie. Guardo muchos recuerdos de él y siempre estaba pendiente que fuera un mejor cristiano. Cuando supe de su muerte fue para mí un gran dolor, nos ha dejado un gran vacío”

Armando Viloria: Sacristán de “San Juan Bosco”
“Fue para mi un buen amigo, un gran trabajador por la parroquia, muy preparado. Fue mi mejor amigo cuando fue párroco y todavía no me repongo de la impresión cuando supe de su trágico accidente”

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